Acabar con las políticas de austeridad y apostar por empleos y salarios dignos para consolidar la recuperación
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14 Feb Acabar con las políticas de austeridad y apostar por empleos y salarios dignos para consolidar la recuperación

14/02/2017

Según las previsiones de invierno de la Comisión Europea, todas las economías de los países miembros de la UE crecerán en 2017 y 2018. Sin embargo, el organismo advierte de una desaceleración del empleo a nivel general y del riesgo de que la recuperación no llegue a todos, debido al reparto desigual de la riqueza que se está produciendo en los distintos Estados. En relación a España, confirma una menor creación de empleo, pasando del 2,9% en 2016 al 2% en 2017 y al 1,7% en 2018. Además, las previsiones de déficit se situarán por encima del objetivo, tanto en 2016 como en 2017, por la desconfianza de Bruselas en las previsiones de ingresos del Gobierno actual en relación con las últimas reformas fiscales. UGT exige al Ejecutivo que esto no se traduzca en nuevos ajustes y recortes hacia la población de nuestro país, ya que su compromiso debe ser con las personas.  Para el sindicato, hay que acabar ya con las políticas de austeridad y asegurar una política que apueste por el crecimiento sostenible, la creación de empleo digno y la recuperación de derechos y servicios públicos para todos.

En el día de hoy la Comisión Europea ha dado a conocer sus previsiones de invierno 2017. Según recoge el informe, la Comisión prevé que todas las economías de los países miembros de la UE crezcan en 2017 y 2018. Sin embargo, este optimismo se enmarca en un escenario de incertidumbre con más riesgos de los habituales, como las derivadas de los estímulos monetarios de la nueva administración de los Estados Unidos, del Brexit, de las posibles interrupciones en el comercio internacional o de la evolución de las economías de mercados emergentes y de China.

Según las previsiones, se espera un crecimiento de PIB de la zona euro del 1,6% en 2017 y 1,8% en 2018, cifras ligeramente por encima de las previsiones de otoño (1,5% y 1,7% respectivamente), y se estima un 1,8% para ambos años en el caso de la UE (frente al pronóstico de otoño del 1.6 % en 2017 y del 1,8% para 2018).

La Comisión subraya que en la Eurozona el PIB real ha crecido durante 15 trimestres consecutivos, el empleo está creciendo y el desempleo sigue cayendo, si bien advierte de que se mantiene por encima de los niveles previos a la crisis. El consumo privado sigue siendo el motor de la recuperación, pero la inversión sigue siendo moderada.

Por otro lado, la inflación en la zona del euro se ha recuperado recientemente dado el aumento de los precios de la energía, aunque tal y como señala la Comisión, está todavía por debajo del objetivo del 2%, tasa definida como la estabilidad de precios. Se espera que la inflación en la zona del euro aumente de 0,2% en 2016 al 1,7% en 2017 y 1,4% en 2018. En la UE, la inflación se pronostica un aumento de 0,3% en 2016 al 1,8% en 2017 y 1,7% en 2018.

El consumo privado está destinado a seguir siendo el principal motor de crecimiento, con el apoyo de mejoras sostenidas en el empleo y un aumento en el crecimiento de los salarios nominales. Sin embargo, la Comisión advierte de que con el aumento de la inflación y un menor poder adquisitivo de las familias, el crecimiento del consumo privado previsiblemente se frenará.

La inversión va a continuar creciendo, pero sólo moderadamente, con el apoyo de una serie de factores externos, como el fortalecimiento de la actividad mundial, y puntuales, como unos cotes de financiación muy bajos. A pesar de que la inversión en la zona del euro crecerá un 2,9% este año y un 3,4% en 2018 (2,9% y 3,1% en la UE), la participación de la inversión en el PIB se mantiene por debajo de su valor en el cambio de siglo (20% en 2016 frente al 22% en 2000-2005). Y la Comisión advierte: esta debilidad persistente en la inversión arroja dudas sobre la sostenibilidad de la recuperación y el crecimiento potencial de la economía.

Además, la recuperación económica sigue teniendo fuertes efectos positivos en los mercados de trabajo, pero advierte de que a pesar de que el crecimiento del empleo se mantendrá relativamente sólido, será menos dinámico tanto en 2017 como en 2018. La tasa de desempleo en la zona euro se prevé que disminuya aún más, desde el 10,0% en 2016 al 9,6% este año y 9,1% en 2018. En la UE en su conjunto, se espera que el desempleo caiga del 8,5% en 2016 al 8,1% este año y al 7,8% en 2018.

Por último, las previsiones apuntas a que el déficit público en la zona del euro y el ratio deuda pública-PIB seguirán cayendo en 2017 y 2018. En caso del déficit, desde el 1,7% en 2016 al 1,4% en 2017 y 2018. En el caso de la deuda el 91,5% en 2016 al 90,4% en 2017 y 89,2% en 2018.

Ahora bien, la Comisión señala otro riesgo: que la recuperación no llegue a todos. Lo han subrayado tanto Valdis Dombrovskis, vicepresidente para el euro y el diálogo social,  como Pierre Moscovici, Comisario de Asuntos Económicos y Financieros. Ambos han hecho hincapié en la necesidad del crecimiento inclusivo y en la necesidad que los beneficios de la recuperación se sientan en toda la Eurozona y en todos los sectores de la sociedad.

En el caso de España, lo más destacable de estas previsiones es que a pesar del crecimiento económico de los últimos trimestres, hay graves riesgos de desaceleración, de modo que la Comisión prevé que el crecimiento en 2017 caerá del 3,2% en 2016 al 2,3% en 2017 y al 2,1% en 2018. Además, la Comisión señala que la creación de empleo se desacelera, pasando del 2,9% en 2016 al 2,0% en 2017 y al 1,7% en 2018. Por su parte la tasa de paro caerá del 19,6% en 2016 al 17,7% en 2017 y al 16,0% en 2018.

Las previsiones para España sugieren que el déficit en 2016 será del 4,7%, una décima por encima del objetivo, y del 3,5% en 2017, cuatro décimas por encima del objetivo, en buena parte porque Bruselas no se fía de las previsiones de ingresos del Gobierno de Rajoy en relación con las últimas reformas fiscales. Esta nueva revisión del déficit público en nuestro país es dos décimas peor que la que estimó la propia Comisión cuando revisó la actualización del Plan Presupuestario del Gobierno en el mes de enero.

El análisis de la Comisión obvia un escenario económico y social que sigue duramente castigado por las exigencias derivadas de los compromisos del déficit. Objetivos impuestos desde Bruselas y comprometidos por el gobierno de España. Objetivos de unos y compromisos de otro que no hacen sino dilapidar el bienestar y los derechos de los ciudadanos y trabajadores de nuestro país.

Desde UGT reiteramos nuestra demanda al Gobierno para que las obligaciones derivadas de los compromisos del cumplimiento de los objetivos de déficit no se traduzcan en nuevas medidas de política económica restrictiva y austera. Porque su compromiso debe ser con las personas, lo que exige finiquitar de inmediato las políticas de austeridad que han agravado sistemáticamente los efectos de la crisis y revisar la senda de estabilización presupuestaria, para hacerla compatible con las necesidades de nuestro país.

La rebaja de los niveles de déficit en España requiere de nuevos plazos que sean compatibles con el crecimiento sostenible, la creación de empleo digno y la recuperación de derechos y servicios públicos aniquilados por la gestión de la crisis bajo el mantra de la austeridad. España es un buen ejemplo de cómo la austeridad solo genera mayores niveles de precariedad, pobreza y desigualdad, y es contraproducente para su objetivo final, el cumplimiento de déficit, puesto que debilitaba la estructura productiva, impidiendo el crecimiento sostenible en términos económicos y justo en términos sociales.

Desde UGT creemos que Europa necesita una posición fiscal expansiva, con un crecimiento amable de las finanzas públicas y orientar los presupuestos nacionales a asuntos sociales clave. Esta es la dirección adecuada para soportar la demanda en la Eurozona y para la revisión del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que debería revisar las cifras y los tiempos de los objetivos de déficit para determinados países como el caso de España.

Parece obvio que en España la revisión del déficit no puede ni debe traducirse en nuevos recortes y contrareformas. Porque España y Europa necesitan reforzar su demanda interna ante las incertidumbres internacionales, con más inversiones y con mayores niveles de consumo y esto solo será posible con empleos dignos y salarios justos, más en un escenario de precios al alza en España y en Europa. Por todo ello, UGT demanda a la Comisión que sea franca y clara en sus debates y en sus recomendaciones. Austeridad o crecimiento inclusivo. Austeridad o reparto de los beneficios de la recuperación. Porque el estrangulamiento social derivado de los compromisos de déficit y de la impuesta austeridad ligada al mismo, impiden que el crecimiento económico se traslade a los ciudadanos y que el reparto sea justo.

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