Baleares: La doble velocidad de la economía: la recuperación de la crisis sigue sin llegar a la calle
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14 Feb Baleares: La doble velocidad de la economía: la recuperación de la crisis sigue sin llegar a la calle

14/02/2017

Los ciudadanos de Baleares no logran subirse al tren de la recuperación económica. Llevan meses, o incluso años, escuchando que su comunidad es la locomotora nacional y la que lidera la salida de la crisis en España. La región que más crece, la que más turistas atrae y al mismo tiempo la que más empleo genera y más paro reduce. Unas bondades, las de los grandes números de la macroeconomía, que chocan de frente con otra realidad no menos cierta. La de la calle, la de los miles de asalariados que no llegan a fin de mes y que no entienden cómo pueden ser posibles ambas situaciones.

Y no les falta razón, para ellos poca cosa ha cambiado. Siguen mirando hasta el último euro en la cesta de la compra para no gastar más de la cuenta, ya que a diferencia de instituciones y gobernantes, para ellos el déficit no está permitido. Igual que no pagar las facturas a tiempo, tampoco eso es una opción, aunque el Govern lleve tiempo haciéndolo con sus proveedores y engordando la deuda de la comunidad, que ya roza los 9.000 millones de euros, dos veces el presupuesto anual y la más alta de la historia.

Pese a que Baleares lideró el crecimiento económico el año pasado en todo el país con un aumento del Producto Interior Bruto (PIB) del 3,9%, la salida de la crisis sigue sin llegar a los bolsillos de los ciudadanos. Poco ha importado que se haya batido el récord absoluto en llegadas de turistas, con más de 15 millones de visitantes, o que el gasto haya superado todas las marcas hasta la fecha, son muchos los hogares que se están quedando fuera de la recuperación, que se está produciendo a dos velocidades en las Islas.

Es lo que se ha venido a llamar en estos tiempos como empleados pobres, aquellos que pese a ocupar un puesto de trabajo, su salario apenas cubre para sus gastos y tienen para poco más que pagar las facturas y la cesta de la compra. Los datos de la Agencia Tributaria lo ponen negro sobre blanco, casi la mitad de los asalariados de Baleares cobra menos de 1.000 euros. Una circunstancia que hace imposible reactivar la demanda interna o insuflar confianza a las familias, que llevan años sufriendo salarios estancados y sobreviven con un poder adquisitivo mucho menor al de antes de la crisis. Y una de cada cinco llega a fin de mes con mucha dificultad, casi tres veces más que justo antes de que comenzara la crisis.

Tanto el Govern como la patronal empresarial (CAEB) y los sindicatos llevan tiempo incidiendo en la necesidad de subir salarios, aunque de momento sin éxito, lo que ha terminado por enganchar al comercio. El consumo local sigue muy tocado por la crisis y sólo la fortaleza del turismo da un respiro al sector. Lo expresaba claramente el presidente de Pimeco, Bernat Coll, estos días, al afirmar que «el consumo interno sigue estancado pese a los buenos datos macroeconómicos», lo que ha lastrado las ventas en el inicio de año.

Paralelamente, en el lado opuesto de la balanza los ahorros de los ciudadanos en los bancos no paran de aumentar desde hace tres años. Actualmente los isleños poseen en depósitos casi 24.000 millones de euros en entidades financieras y pone de manifiesto que la crisis va por barrios y que la doble velocidad a la que circula la economía balear está más latente que nunca. Mientras la gran mayoría de salarios ha disminuido o se mantiene congelado, otros han aumentado favoreciendo este aumento de los ahorros.

Más dinero ahorrado

Según el Banco de España, los baleares tienen actualmente 23.888 millones de euros depositados en las entidades financieras de las Islas, un 10% más que un año antes, cuando eran 21.660 los millones alojados. Estas cifras se encuentran ya muy por encima de las cantidades que tenían los isleños antes del estallido de la crisis. Y eso a pesar de que tanto 2010 como 2011 fueron años muy duros en los que los bolsillos más acaudalados trataron de poner a buen recaudo sus ahorros fuera de España, lo que se tradujo en una fuga de capitales que se prolongó durante bastantes trimestres en Baleares.

Por si todo esto fuera poco, por primera vez en mucho tiempo el tradicional efecto llamada que hacía que miles de trabajadores de la Península llegaran año tras año a Baleares en busca de un empleo, se ha volatilizado. A lo largo de todo 2016 no sólo no llegaron nuevos empleados sino que 10.000 personas abandonaron las Islas en busca de un futuro laboral mejor, lo que vuelve a incidir en la necesidad de revisar los salarios. A los ojos de potenciales candidatos el mercado laboral balear ya no es tan competitivo como hace unos años y no despierta el interés de entonces, lo que ha facilitado esta situación.

Noticia extraída de El Mundo. 13/02/2017

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