"Hay que acabar con las sujeciones en las residencias"
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19 Sep “Hay que acabar con las sujeciones en las residencias”

Eliminar las sujeciones a las personas mayores en los centros residenciales no incrementa el riesgo de lesiones por caídas y mejora su situación médica y psicológica. Esta es la principal conclusión que se desprende del estudio Reducción de Sujeciones Físicas en Residencias realizado por la Fundación Maria Wolff y Sanitas.

El informe, publicado por la revista de la Asociación Norteamericana de Directores Médicos (JAMDA), ha sido realizado entre 7.657 mayores de 41 residencias de Sanitas Mayores incluidas en el programa `Por una residencia sin sujeciones´, cuyo objetivo es eliminarlas. En este sentido, el informe puntualiza que los datos obtenidos son el resultado de la implementación de este nuevo modelo asistencial.

Para Rubén Muñiz, director de investigación de la Fundación María Wolff, la principal dificultad que han encontrado a la hora de hacer el estudio, “era intervenir en un entorno contaminado con prácticas habituales, por lo que nuestra primera labor fue realizar una consultoría para formar a los trabajadores de los centros, y después hacer la evaluación. Hay que tener en cuenta que España ha sido uno de los países donde más se ha atado en el mundo, y cuesta cambiar las cosas. España es muy paternalista para la gente que está en residencias, los técnicos normalmente deciden todo, en una residencia hay pocas opciones de diseñar día a día”.

Este estudio viene a confirmar una vez más, que no es necesario el uso de sujeciones, justificándose muchas veces su uso por seguridad. Pues bien, analizado el índice de caídas en dos fases diferenciadas de la implantación del programa libre de sujeciones, inicial y avanzada, se percibe un ligero incremento de las caídas tras eliminar las sujeciones, pero las caídas con fracturas han disminuido, algo que según Muñiz, “es hasta esperable y saludable. Movimiento es riesgo, y es importante mantenerse activo hasta el final, para mantener la masa muscular, prevenir otras enfermedades, etc”.

Algo en lo que coincide el doctor David Curto, jefe de Gestión Asistencial de Sanitas Mayores, “los beneficios son múltiples. Por ejemplo, menos osteoporosis o mejor mantenimiento de la masa muscular. Además los residentes manifiestan menos dolores y molestias y están más contentos y tranquilos, lo que supone una mejora en el ambiente general de los centros”.

Otro de los beneficios del programa de cuidados libres de sujeciones es que las personas que viven en las residencias de Sanitas ahora toman menos fármacos psicotrópicos y en caso de tomar alguno, estos tienen menos efectos secundarios. La revisión y adecuada prescripción de psicofármacos ha sido uno de los componentes fundamentales del programa e inicia el camino para reducir las sujeciones farmacológicas, afirma Javier Olazarán, neurólogo y director del estudio en Fundación Maria Wolff.

Actualmente Sanitas solo aplica sujeciones al 0,9% de las personas que atiende, en la mayoría de los casos por decisión de los familiares.

Al menos 37.120 mayores en España con sujeciones

Según los datos disponibles a fecha de hoy, la Asociación de Empresas de Servicios para la Dependencia (AESTE) estima que en España se somete a sujeciones al menos a un 12,8% de los ancianos de residencias. Los datos del INE de 2013 indican que hay unas 290.000 personas mayores viviendo en estas instituciones con lo que al menos 37.120 personas son sujetas como parte de sus cuidados diarios a pesar de existir alternativas como demuestra este estudio.

Según Rubén Muñiz, “las sujeciones en nuestro país son algo cultural, incluso algunas personas demandan elementos de sujeción, porque les hace sentir más seguros, porque les hemos educado así. Hay que acabar con las sujeciones sí, pero para mí por ejemplo una puerta cerrada, la imposibilidad de entrar y salir libremente del centro, también es una sujeción. En Holanda esto se está implementando, y si un residente quiere salir le acompaña alguien. Eso aquí en España es ciencia ficción”, añade Muñiz.

Para este investigador, acabar con las sujeciones tiene que ser una labor de la sociedad civil. Hay países en los que no se usan las sujeciones, y no tienen leyes que las prohíban; en otros, como Alemania atar a una persona, no es que esté mal visto, directamente es un delito.

Hay alternativas viables a la sujeción, además de ineficaz, su uso continuado es ilegal. “La ley solo prevé el uso de sujeciones físicas en casos muy excepcionales. El uso de sujeciones por razones de conveniencia organizativa no es constitucionalmente legítimo” explica Pilar García, jurista especializada en la legalidad sobre el uso de sujeciones en España.

Noticia extraída de Periódico Inforesidencias.

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