Uno de cada tres jubilados tiene ya una pensión más alta que el salario más frecuente
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Álex García

04 Nov Uno de cada tres jubilados tiene ya una pensión más alta que el salario más frecuente

04/11/2017

La consolidación del sistema público de pensiones -que hace que los trabajadores coticen por salarios reales– está provocando un cambio radical en la distribución de ingresos. Hasta el punto de que alrededor de una tercera parte de los jubilados tiene hoy una pensión igual o superior al salario más frecuente en España, y que, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), asciende a 16.500 euros anuales brutos (antes de impuestos). Es decir, 1.178 euros mensuales (por catorce pagas)

En concreto, el 28,8% de los pensionistas jubilados (existen otras modalidades como la incapacidad, la viudedad o la orfandad) tiene una pensión superior a los 1.300 euros mensuales (18.200 euros al año), mientras que el 7,5% percibe de la Seguridad Social una asignación mensual situada entre 1.100 y 1.300 euros.

Eso quiere decir que, en total, el 36,3% de los pensionistas jubilados tendrían unos ingresos iguales o superiores al sueldo más frecuente de los españoles, que es más reducido que el mediano, que es el más representativo. El salario mediano, como se sabe, divide el número de trabajadores en dos partes iguales, los que tienen un salario superior y los que tienen un salario inferior, y ascendió en 2015 (última fecha con datos) a 19.466 euros.

Los datos de la Seguridad Social corresponden al mes de septiembre y reflejan una gran disparidad en la estructura de ingresos de los pensionistas jubilados. Mientras que casi el 40% percibe más de 1.100 euros mensuales, otro 26,5% apenas ingresa al mes entre 500 y 700 euros al mes, por lo tanto, prácticamente la mitad.

 

 

La tendencia, sin embargo, es muy diferente. Mientras que el peso de las pensiones más elevadas tiende a crecer (en coherencia con las mayores cotizaciones), el porcentaje de pensiones de jubilación más bajas, tiende a reducirse. En concreto, cinco puntos en los últimos cinco años. Algo que explica un fenómeno cada vez más relevante que afecta de forma determinante a la sostenibilidad financiera de la Seguridad Social: la distancia entre las pensiones que causan baja (por fallecimiento) y las que causan alta(por jubilación).

Y lo que indican las estadísticas oficiales es que mientras la cuantía de las altas asciende, como media, a 1.332 euros mensuales (por encima del salario más frecuente), la cuantía de las bajas se situó en agosto en 977 euros. Es decir, hay una diferencia del 36,3% en el caso de pensiones de jubilación.

Índice de revalorización

Se trata de una distancia que va en aumento, lo que mete presión a las cuentas del sistema público de protección social. Y todo indica que en los próximos años esa tendencia se ensanchará. Básicamente, porque la proporcionalidad del sistema ha mejorado en los últimos años (relación salarios y cotización), lo que explica una mejora del nivel de prestaciones. Sin embargo, las ‘viejas’ pensiones suben únicamente en relación a lo que haga el IPC (hasta la última reforma). Y en todo caso, menos que los salarios, que son los que determinan la cuantía de la pensión. En los tres últimos años, un 0,25% por aplicación del índice de revalorización aprobado en la última reforma de las pensiones.


La diferencia es todavía más significativa si se observa la cuantía de las pensiones por regiones. Y resulta que mientras en el País Vasco asciende a 1.645 euros mensuales (por catorce pagas), en Extremadura, apenas se alcanzan los 1.089 euros. Lógicamente, esta sustancial diferencia se debe a los salarios, que son más elevados en Euskadi, lo que significa que también son las cotizaciones.

Las distancias entre regiones en la cuantía de las pensiones está detrás de que los complementos a mínimos -la cantidad que subvenciona el Estado para alcanzar el mínimo del sistema- siga siendo muy relevante. Hasta septiembre, los complementos a mínimos han supuesto un desembolso de 5.015 millones de euros, lo que supone un descenso del 2,4%.

Esta reducción se debe, precisamente, a que existe mayor proporcionalidad entre lo cotizado y lo percibido en el momento de la jubilación, pero el Estado aun debe absorber los desequilibrios anteriores, que se pagan con impuestos y no con cotizaciones sociales, ya que se trata de prestaciones no contributivas.

Noticia extraída de El Confidencial. 02/11/2017

Imagen: Álex García

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