Pensión e inflación
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09 Dic Pensión e inflación

09/12/2021

El Gobierno no logra amortiguar la subida de la luz, pero ha conseguido repartir en varios años el impacto de la inflación en las pensiones

Será un trago muy duro el que sufrirán los pensionistas esta Navidad cuando vean que la inflación sube un 5,6% y su pensión sólo un 2,5%, menos de la mitad. Este es el resultado del nuevo mecanismo de actualización de las pensiones aprobado en el Parlamento tras derogar el que databa de 2013. Pero no hemos vuelto directamente al método antiguo: antes de la reforma del PP, las pensiones se actualizaban según la tasa de variación anual de los precios, de noviembre a noviembre. Ahora, en cambio, se hace con el promedio de las tasas interanuales mensuales: recordemos que en los dos últimos meses de 2020 los precios bajaban y se mantuvieron estables hasta marzo cuando se inició la escalada que nos ha llevado desde octubre a un ritmo superior al 5%.

La mayoría de los jubilados sentirán que han sido engañados. De poco servirá que se les explique que el nuevo índice desdobla la evolución de la inflación en varios años, por lo que posiblemente la subida de 2022 también será de 2,5%. Lo que el Gobierno no ha conseguido hacer con el mercado eléctrico, que es crear un mecanismo que amortigüe las subidas y bajadas de precio, lo ha conseguido rápidamente el ministro José Luis Escrivá con las pensiones.

Está por ver si la llamada ‘paguilla’ -la compensación que debe cubrir la Seguridad Social por la diferencia entre la subida prevista de la inflación (0,9%) y la real (2,5%)- disimula el golpe.

Desde el punto de vista técnico y a largo plazo, el nuevo mecanismo de actualización no cambia mucho respecto al que había antes de 2013. A partir del segundo año de su aplicación -si el sistema de cálculo no es modificado y la inflación empieza a bajar-, los pensionistas empezarán a recuperar lo perdido. Esta segunda condición, que la inflación se apacigüe, está en el alero.

Pero lo que es seguro es que este primer año del nuevo sistema los jubilados tendrán que poner el pecho ante la pérdida de poder adquisitivo y utilizar sus ahorros, quien los tenga, para afrontar la pérdida. Un proceso similar al que se está dando con sueldos y salarios. La diferencia es que un jubilado no puede trabajar más para compensar la pérdida de ingresos.

Es sorprendente que ni los sindicatos ni las asociaciones de jubilados que tanto éxito tuvieron al exigir la abolición del factor de revalorización y de sostenibilidad aprobado en 2013 ahora guarden respetuoso silencio.

La inflación es un impuesto invisible que afecta a todos, pero especialmente a la población pasiva porque siempre hay un margen que no se les compensa. En ese sentido, la reforma del PP era la única que garantizaba una subida real cuando la inflación era cero o negativa: siempre subían al menos un 0.25%, cosa que ocurrió en tres ejercicios (2014-2016). Ahora, si la inflación es cero, no subirán.

Artículo de opinión de John Müller, publicado en ABC. 09/12/2021

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